Cómo actuar en torno a un tipo que se conoce como él

La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

2020.05.20 04:09 Neobiblismo La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

37) El Coronavirus COVID-19 y el manejo de conflictos.
El Coronavirus COVID-19 o SARS-CoV-2 afecta la forma de vida e interacción social, por consiguiente la calidad y estilo de vida. Hay una controversia urgente y el inevitable manejo de conflictos entre la polaridad económica y de salubridad. La agresividad de este virus es su capacitad de camuflar y engañar con su estrategia asintomática, además del incremento de afectación con nuevos síntomas. Al parecer pueden surgir nuevos brotes desde lo interior de cada nación, al estilo del legendario “Caballo de Troya”, de forma camuflada, silenciosa y tomando por sorpresa a los habitantes. No existen fronteras ni muros que detengan la propagación del virus. Se dice que la nueva realidad mundial nos obliga a coexistir con el virus, además de la posibilidad de utilizar en cada temporada pandémica, las caretas transparentes, cubrebocas o su combinación de por vida. Se requiere una mayor conciencia de aprecio a la salud y la vida a nivel global, sumado a la creciente necesidad de bancos de alimentos gratuitos en todo el mundo. La nueva cultura global es la educación y fomento del compartir y donar. Ahora es más consecuente e imprescindible la práctica del altruismo y la filantropía para ayudar a los necesitados. La pandemia global del Coronavirus COVID-19 o SARS-CoV-2, posiblemente se podría conservar por siempre como virus estacional, en el sentido de reaparecer cada año y provocar nuevas oleadas de circulación por el mundo, máxime con la migración laboral, turismo internacional y viajes por asuntos de negocios propios o trabajo asalariado, que son inevitables para la economía mundial. Además de los transportistas de alimentos, insumos, materias primas, mercancías y mobiliario en general, indispensables para la generación de comercio y empleo de cada nación.
El manejo de conflictos tiene relación con la capacidad de concertar o llegar a un acuerdo, donde se requiere la implementación de la administración, conducción y dirección en los desacuerdos entre personas. En el caso del manejo de conflictos a nivel social, implica una adaptación, ajuste o cambios, según las circunstancias, controversias y urgencias del momento, a través de las decisiones y medidas para bienestar y satisfacción del colectivo. Esto exige el control necesario frente a las amenazas del desempleo, catástrofes naturales, económicas de empobrecimiento, enfermedades sanitarias, escases alimentaria, falta de oportunidades educativas, seguridad ciudadana y social, entre otras que desafían el bienestar o vida de los involucrados. El mando encabezado para el manejo de conflictos, es la autoridad mediadora, poder convincente y expedito, o sea, pronto en la actuación y directriz consensuada entre sus integrantes. Prevalece el afecto, certeza, claridad, compromiso, comunicación, conciliación, condescendencia, confianza, cortesía, deferencia, diplomacia, equilibrio, experticia, formalidad, ingenio, integración, madurez, optimismo, persuasión, profesionalidad, razonabilidad, responsabilidad, seguridad, sensibilidad, seriedad y transparencia. También la flexibilidad, siempre y cuando sea sin temeridad. Además de una transmisión de la información confiable, creíble y veraz, búsqueda de la aptitud y compatibilidad de unir criterios. En un conflicto pueden intervenir las emociones, sentimientos y percepciones personales o entre personas, dentro de un grupo o entre grupos sociales, a lo interno de una nación o entre naciones.
El conflicto surge por la diferencia de análisis, opinión y pensamiento propio o en relación con los demás. Hay una diversidad de grados de conflictos y resoluciones según cada caso, pero en todos es indispensable su manejo con madurez y negociación, de la manera más efectiva y satisfactoria posible. El manejo de conflictos se hace indispensable para el diario vivir, porque la nueva normalidad de vida mundial, requiere el aislamiento y distanciamiento físico – social, de lo contrario si no hay un debido manejo de conflictos, estadísticamente el porcentaje de mortalidad oscila entre el cinco y el siete por ciento de la cantidad de contagios, excepto se cumpla responsablemente con las medidas sanitarias. ¿A cuál costo o precio de cantidad de vidas se pretende con el contagio colectivo provocado para la inmunidad de los habitantes? Aquí es donde se insiste en la importancia para los hábitos de la vida cotidiana, la disciplina de la personalidad, que abarcan el carácter y el temperamento. Se incluye las características de la idiosincrasia individual y social, para cumplir con las normas y protocolos sanitarios del aislamiento, distanciamiento y las buenas prácticas higiénicas. Además del sistema de principios, valores y virtudes determinantes para la calidad, estilo de vida saludable e interacción social sana. La influencia beneficiosa que se hace o se recibe, es bidireccional entre la colectividad, el individuo y viceversa.
La preparación para enfrentar las pandemias como la enfermedad COVID-19, incluye el área psicosocial en relación al comportamiento y la conducta, pero el componente psicológico del efecto de la pandemia, podría afectar en el individuo, la aflicción, angustia, ansiedad, claustrofobia, depresión, desánimo, desesperación, desmotivación, desmoralización, estrés, irritabilidad, miedo, temor, tensión, tristeza y violencia. La gobernabilidad del distanciamiento físico – social impone un crecimiento y fortalecimiento de la vida espiritual, la práctica del amor y el bien común: “Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad” (1 Juan 3.17 al 18 – RVR1909). Todo ser humano con ingresos fijos consolidados, puede compartir voluntariamente el tributo a Dios o diezmo solidario, para beneficio directo de quienes están a su alrededor, sin ningún tipo de ingreso de subsistencia. Este sistema posibilita un flujo directo de ayuda permanente entre el que tiene y el que no tiene nada, ya sean amistades, compañeros de estudio o trabajo, conocidos, familiares o vecinos. La nueva formalidad de vida con sus respectivos requisitos, que se han de ejecutar y observar responsablemente, posibilitan un aumento de la aceptación, amabilidad, austeridad, caridad, colaboración, compasión, consenso, cooperación, esperanza, generosidad, gratitud, humildad, modestia, misericordia, paciencia, pacificación, piedad, sencillez, solidaridad y voluntariedad.
Los valores comunitarios tienen su origen en Dios, como lo hemos demostrado bíblicamente en otras lecturas. La Biblia dice: “Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si el hermano ó la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿qué aprovechará? Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2.14 al 18 – RVR1909). Hay un debate acerca de la causa u origen de la imperante necesidad social de control y respeto total. Los acontecimientos sociales previos a la pandemia, manifiestan una anarquía y descontrol social, donde se requería una intervención divina. El conflicto humano contra la pandemia, posibilita en la humanidad un despertar de acercamiento hacia Dios. El enfoque de la accesibilidad, atención, cohesión, motivación, sentimientos, esfuerzo y unión con Dios Padre a través de su Hijo. Es hora de volver la vista hacia la sabiduría de Jesucristo el designado de Dios para el bienestar humano:
“¿Quién es sabio y avisado entre vosotros? muestre por buena conversación sus obras en mansedumbre de sabiduría. Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriés, ni seáis mentirosos contra la verdad: Que esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica. Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz” (Santiago 3.13 al 18 – RVR1909).
El surgimiento de tipos de cepas con diferentes resistencias, requerirán nuevos tratamientos curativos y vacunas preventivas. Máxime la posibilidad de nuevas cepas o mutaciones de mayor peligrosidad. El manejo de conflictos en la apertura de la normalidad o según se le llama la desescalada, trae el debate de la preservación de la vida, entre la prioridad en la economía para la adquisición alimentaria y de servicios vitales, o la salud para evitar la enfermedad. Además entre el estilo de vida social antigua o la nueva moderación de vida espiritual, sin aglomeraciones festivas y de entretenimiento multitudinario. Lo que no es urgentemente necesario e impostergable para la subsistencia. Aunque la curva de contagio se aplane o baje, la cantidad de personas expuestas al virus, es mínimo en comparación a la totalidad de la población en cada país. Esto significa que tarde o temprano, habrá personas que por primera vez se exponen al contagio, con la posibilidad de nuevas oleadas que circulen en la interacción entre personas. Se vuelve un círculo vicioso interminable, en un tiempo indefinido y de contagio exponencial. Toda esta situación conmueve el corazón del ser humano hacia la oración, reflexión y súplica, mientras que otros han incrementado el delinquir con maldad y violencia, en claro desafío e irreverencia ante Dios. En cierta ocasión en el pasado dijo Dios lo siguiente: “Si yo cerrare los cielos, que no haya lluvia, y si mandare á la langosta que consuma la tierra, ó si enviare pestilencia á mi pueblo; Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Ahora estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, á la oración en este lugar” (2 Crónicas 7.13 al 15 – RVR1909).
Es común en la dimensión natural una reacción secular del mundo con omisión de lo espiritual, por ejemplo, las expresiones ¡saldremos adelante!, ¡todo pasa! Mientras tanto en la dimensión espiritual las mismas expresiones son las siguientes: ¡saldremos adelante si Dios quiere o si Dios lo permite!, ¡todo pasa si Dios quiere o si Dios lo permite! La Biblia dice: “Porque aunque haya algunos que se llamen dioses, ó en el cielo, ó en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), Nosotros empero no tenemos más de un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él: y un Señor Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por él. Mas no en todos hay esta ciencia: porque algunos con conciencia del ídolo hasta aquí, comen como sacrificado á ídolos; y su conciencia, siendo flaca, es contaminada” (1 Corintios 8.5 al 7 – RVR1909). Es un asunto de conciencia, el Coronavirus COVID-19 es consecuencia de nuestras acciones y decisiones, especialmente la exclusión de aceptación, dedicación y reconocimiento a Jesucristo, según los especialistas en escatología debido al tiempo del fin. Al respecto hay abundancia de intérpretes, tanto de la ley como de la profecía. En nuestro caso resumimos como acontecimiento global la Edad del Calentamiento Global, seguido de la segunda venida de Jesucristo. Algunos inclusive científicos prominentes e investigadores, alegan que el Coronavirus COVID-19 es respuesta al mismo calentamiento global y al cambio climático.
Las siguientes palabras de Jesucristo se cumplen fielmente y finalmente mediante el Internet: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24.14 – RVR1909). Ya tenemos el calentamiento global inevitable, en relación con el aumento de la industrialización para dar abasto a la creciente sobrepoblación, la afectación de los procesos naturales del agua, el deshielo en las regiones frías y periféricas glaciares, la falta de agua potable indispensables para el lavado necesario contra la pandemia COVID-19, las consecuencias de la afectación en el proceso planetario de polinización, el cambio climático, la contaminación ambiental, la deforestación y efecto invernadero. Ahora el auge del poder del Internet, como medio de subsistencia para el comercio en línea, educación virtual, gestiones y trámites bancarios, pago de servicios públicos, redes de comunicaciones, reuniones laborales, telemedicina y teletrabajo, televisión y videoconferencias. Toda esta importancia del Internet, sin importar el dispositivo utilizado, sean celulares, computación fija, portátil o tabletas, móviles, pantallas o satelitales, preparan el camino final iniciado por la radio y televisión tradicional, en la predicación de Jesucristo en todo el mundo, entonces vendrá el fin en su segunda venida y todo ojo le verá: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán sobre él. Así sea. Amén” (Apocalipsis 1.7 – RVR1909).
Mantenemos cierta cautela o reserva de interpretación, cuando algunos asocian una gran tribulación con una hambruna mundial: “Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” (Mateo 24.21 al 22 – RVR1909). La hambruna y otros acontecimientos mencionados por Jesucristo, los indica como principios de dolores: “Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares. Y todas estas cosas, principio de dolores” (Mateo 24.6 al 8 – RVR1909). En nuestro caso según el contexto vivido o situación contemporánea, preferimos las siguientes expresiones: ¡saldremos adelante porque en Jesucristo confiamos!, ¡todo pasa porque en Jesucristo confiamos! Esta expresión está más acorde en alusión a la segunda venida de Jesucristo, para el cumplimiento de la trascendencia de la dimensión espiritual a la dimensión celestial. En este caso, referente al tiempo del fin, la segunda venida de Jesucristo es el acontecimiento identificado como el fin, o sea, cuando se dice el tiempo del fin se refiere al tiempo de la segunda venida de Jesucristo, quien viene a cambiar y solucionar el sistema de vida con la resurrección y transformación a cuerpo celestial: “Mas cuando venga lo que es perfecto, entonces lo que es en parte será quitado” (1 Corintios 13.10 – RVR1909).
Los tiempos actuales obligan una nueva comprensión de la Biblia en la Edad del Calentamiento Global, esta es la época que nos corresponde vivir, nuestro énfasis es Jesucristo como el centro de la ley y de la profecía. Evadir nuestro compromiso y responsabilidad con Cristo es tener un síndrome del avestruz, como figura alegórica de ignorar y actuar con indiferencia a las señales en torno a la segunda venida de Jesucristo. No debemos, en el buen sentido del “deber”, esconder la cabeza como se dice simbólicamente del avestruz, para invisibilidad de la acción y exclusión del enfoque de la fe en Jesucristo. Todo lo contrario, hay que incluir y visibilizar a Cristo en la sociedad civil. La mayor figura pública que ha visto nacer la historia de la humanidad es Jesucristo, como mensajero y representante de Dios Padre el Creador. Esconder, ocultar o rehuir nuestro compromiso y responsabilidad con Cristo, es negar al Salvador designado por Dios Padre, como el enviado, mensajero y vocero de su palabra divina, es excluir al Padre mismo que le da la autoridad a su Hijo. Las excusas o pretextos sobrenaturales de noticia mundial, de ninguna manera justifican los distractores o ruido para distorsionar nuestro deber hacia Jesucristo.
Toda la descripción en el párrafo anterior, tiene relación con la negación de los conflictos, donde se tiene absoluta dependencia a la intervención de ayuda de Dios, por consiguiente se requiere una habilidad espiritual, para el manejo de conflictos y enfrentar la crisis cotidiana, de la gravedad pandémica. La tendencia actual en la sociedad es desasociar la relación entre espiritualidad y religión. La religiosidad del fanatismo, odio y rivalidad religiosa, denigra y desprestigia la verdadera religión de amar al necesitado, ayudar y proveer para el huérfano, la viuda, el hacer el bien y el evitar el mal: “Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo” (Santiago 1.26 al 27 – RVR1909). El manejo de conflictos entre lo espiritual, religioso y secular, establece a Cristo como iglesia en lugar de religión, o sea, Cristo es iglesia pero no es religión. La iglesia es la unidad de fe en Cristo, la iglesia tiene como vínculo común a Cristo, el bien común de la iglesia es Cristo. La iglesia sigue obediente a Cristo, los religiosos defienden y siguen fieles a su propia religión.
La iglesia que es Cristo está inmersa en el fraccionamiento cristiano, en otras palabras, Cristo es el mismo para todas las comunidades cristianas, congregaciones, denominaciones, iglesias asociadas, iglesias clandestinas, estatales o legalizadas, iglesias formales e informales, iglesias institucionales, iglesias no tradicionales y tradicionales y religiones cristianas. El ingrediente de la religión es humano, el ingrediente de la iglesia es Cristo. La religión se rige por sus propias normas y reglas, la iglesia se rige por los principios, valores y virtudes de Cristo. La doctrina de la religión la establecen sus líderes y concilios religiosos, la doctrina de Jesucristo es la palabra directa y voluntad de Dios Padre: “Sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, mas aun en el venidero: Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y diólo por cabeza sobre todas las cosas á la iglesia, La cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que hinche todas las cosas en todos” (Efesios 1.21 al 23 – RVR1909). Si existe un nivel más elevado de espiritualidad, el mismo es directamente la relación auténtica y personal con Jesucristo. La pandemia global del Coronavirus COVID-19 o SARS-CoV-2 vino a quitar la religión a todo el mundo. La religión se puede ejercer sin Cristo, la iglesia se practica solo mediante Cristo.
La iglesia de ninguna manera es el edificio terrenal, la iglesia es el conjunto de practicantes y seguidores del ejemplo y modelo de vida de Cristo: “… así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo. Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo,... así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella, Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra, Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha” (Efesios 5.23 al 27 – RVR1909). Los templos y edificaciones eclesiásticas quedaron cerrados, ya sea voluntariamente o por órdenes sanitarias, inclusive en algunos casos clausuradas por mandato estatal, gubernamental o municipal. Mientras tanto en los comunitarios, congregantes, creyentes, integrantes y feligreses se fortalece y refuerza el sentido común y propósito de la vida en Cristo. Rebajar a Jesucristo a nivel de la religión, es igualar su preeminencia y trascendencia a cualquier tipo de religión. Esto es contraproducente a lo determinado y establecido por Dios Padre, contrario a su designio y voluntad. Jesucristo es exclusivo y único para todo ser humano.
Una simbología es el uso del cubrebocas generalizado en la mayoría de naciones a nivel mundial, tiene una representación de figura alegórica ante Dios, simboliza el respeto y reverencia ante la voluntad de Dios, especialmente en la aceptación, dedicación y reconocimiento de Jesucristo como la autoridad delegada por Dios Padre. Es tiempo de reformular y repensar nuestro comportamiento y conducta ante la voluntad celestial. La Biblia dice que calle delante de él toda la tierra:
“Mas Jehová está en su santo templo: calle delante de él toda la tierra. Oración de Habacuc profeta, sobre Sigionoth. Oh Jehová, oído he tu palabra, y temí: Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia. Dios vendrá de Temán, Y el Santo del monte de Parán. (Selah.) Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza. Y el resplandor fué como la luz; Rayos brillantes salían de su mano; Y allí estaba escondida su fortaleza. Delante de su rostro iba mortandad, Y á sus pies salían carbones encendidos. Paróse, y midió la tierra: Miró, é hizo temblar las gentes; Y los montes antiguos fueron desmenuzados, Los collados antiguos se humillaron á él. Sus caminos son eternos. He visto las tiendas de Cushán en aflicción; Las tiendas de la tierra de Madián temblaron. ¿Airóse Jehová contra los ríos? ¿Contra los ríos fué tu enojo? ¿Tu ira contra la mar, Cuando subiste sobre tus caballos, Y sobre tus carros de salud?” (Habacuc 2.20 al 3.8 – RVR1909).
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2016.06.18 11:20 EDUARDOMOLINA José Antonio Pérez Tapias. La paradoja de una mayoría no mayoritaria.

http://ctxt.es/es/20160608/Firmas/6554/campa%C3%B1a-electoral-pactos.htm
"Las paradojas tienen su encanto. Tensionando el lenguaje, son retos para nuestro intelecto. Por eso mismo hay que manejarlas con cuidado. Quien formula una propuesta sirviéndose de una paradoja puede que no salga airoso del reto que él mismo se haya planteado. En tal caso, por el contrario, puede ocurrir que el atrevimiento retórico provoque un mayor hundimiento en las contradicciones de las que se quería salir con una propuesta paradójica que pretendía ser como una cuña de la misma madera. Me temo que una situación así es la que puede tener que afrontar la dirección del PSOE y, concretamente, su portavoz a estos efectos, el reputado economista Jordi Sevilla, cuando lanza el mensaje de que “para evitar terceras elecciones, si no hay mayorías, debería dejarse gobernar al candidato que consiga mayor apoyo parlamentario”. Salta a la vista que está planteando de manera explícita la hipótesis consistente en que, de hecho, se reconozca políticamente, con la correspondiente traducción en comportamiento parlamentario, una mayoría que no se tiene. ¿Qué decir, pues, ante esta aparente solución para salir de todo posible bloqueo en un nuevo proceso de investidura de un candidato para la presidencia del Gobierno de España?
Hay que conceder, por una parte, que una fórmula como la propuesta se hace valer recordando al Partido Popular la obviedad, respecto a la cual son tan interesadamente olvidadizos, de que en España tenemos un sistema parlamentario. Por ello, la ciudadanía elige a sus representantes en las cámaras legislativas, siendo éstos los que después, en el Congreso de los Diputados, han de conformar la mayoría necesaria para investir a un candidato como presidente del Ejecutivo. No hay, por tanto, elección directa de un presidente que de suyo es un primer ministro. De nada sirve invocar sin más el hecho de la lista más votada para reivindicar que automáticamente sea presidente quien la haya encabezado, tratando así de legitimar apelando al voto de los electores algo que tales votantes de suyo no han elegido. Los electores sólo dan su voto para quienes han de representarlos en la sede del poder legislativo, entrando en sus funciones el apoyo a una candidatura presidencial en base a una mayoría parlamentaria que, si de entrada ningún partido cuenta con ella en términos de mayoría absoluta, ha de conformarse mediante pactos hasta lograr la mayoría suficiente legalmente exigida. No obstante, a pesar de ser así las cosas en la democracia que en nuestro Estado tenemos, la derecha, esa que tanto invoca la Constitución cuando le interesa, seguirá dando la lata con el tan recurrente mensaje engañoso de que se traiciona la voluntad de la ciudadanía si no se inviste presidente al candidato del partido con más votos. Es una intencionada falsedad a la que podemos atribuir voluntad de engaño.
Dicho lo anterior, es obligado señalar, por otra parte, los problemas que encierra la propuesta de desbloqueo parlamentario comunicada por Jordi Sevilla, la cual recoge formulaciones de Pedro Sánchez en otros momentos, así como se hace eco de la reiterada indicación hecha desde mucho tiempo atrás por Felipe González acerca de que se deje gobernar, mediante abstención por parte de PP o PSOE, a quien tenga cierta mayoría, sea PSOE o PP, aunque no llegue a la mayoría que debiera haber de no contar con abstenciones. Hay que señalar primeramente que una fórmula así de ninguna manera puede sostenerse en el vacío, sino que implica algún tipo de acuerdo, presentado incluso como de cortesía parlamentaria, para que los implicados en una situación como la que se quiere abordar acepten la solución. Es decir, es insoslayable reconocer que para que esa vía de desbloqueo funcione tiene que haber alguna suerte de acuerdo entre PP y PSOE. ¿Supondría tal acuerdo una forma “elegante” de dejar paso al PP hacia el gobierno, en el caso de que fuera el partido que aglutinara más apoyos seguros? Y, de otro lado, ¿entrañaría tal acuerdo una confirmada anuencia del PP en el caso de que fuera el PSOE el que pudiera ostentar más apoyos confirmados? Una respuesta positiva a ambos interrogantes conlleva alguna forma de acuerdo del PSOE con el PP, y tal cosa no debe eludirse ante la opinión pública.
Una segunda cuestión ineludible es la relativa a la mayoría que pueda o quiera conseguirse, lo cual para el PSOE es cuestión crucial. Desde el campo socialista, el asunto no puede limitarse a pedir a la derecha, e indirectamente también a la izquierda o a nacionalistas que no entren en la mayoría que se conforme, que den vía libre a una supuesta mayoría de diputados, confiando en la abstención de quienes no la integren para cumplir los exigentes requisitos para mayoría suficiente. El quid de la cuestión radica en dónde se pone el límite de la mayoría que se quiere hacer valer y, por supuesto, con quién se suma para lograrla. En otros términos, ¿vale recabar apoyo para una mayoría no mayoritaria cuando se ha desechado intentar un pacto más amplio o de otra índole que permitiera una mayoría suficiente, es decir -–con perdón por la redundancia--, una “mayoría (en verdad) mayoritaria”?
Pienso, como muchos ciudadanos y ciudadanas, que el PSOE debe aclarar al máximo la índole y el alcance de su propuesta, no sea que bajo una alambicada fórmula de sabor parlamentario se suministre el amargo trago de un pacto por la derecha, con Ciudadanos, por ejemplo, en vez de un pacto por la izquierda, quizá desechado ya cuando la misma fórmula se hace pública cual bálsamo de Fierabrás para evitar las tremendas calenturas que puede originar un nuevo retraso en formar gobierno o la hipótesis que nadie quiere contemplar de una tercera convocatoria electoral. Hace falta una fórmula magistral, ciertamente, pero somos muchos los que esgrimimos razones para que en su composición no se excluya un pacto por la izquierda que, aun con sus paradojas, puede ser la vía para no quedar hundidos en contradicciones insalvables.
  1. Desde los “cristianos viejos” a los españoles buenos
Ya lo dejó escrito Cervantes en las primeras líneas de su magna obra, El Quijote: “duelos y quebrantos los sábados”. Es decir, indicación de menú bajo la cual se recoge la autoritaria orden de que “den morcilla” o plato de huevos con tocino o chorizo, en sábado –¡repárese bien!--, para que ningún cristiano nuevo, siempre bajo sospecha de seguir siendo judaizante, escapara a la prueba que ha de pasar si quiere ver expedita la puerta para la integración social entre los cristianos viejos. Y en ésas seguimos, cuatro siglos después. Para algunos, no todos somos iguales. Piensan ellos que a los suyos, esto es, a ellos mismos les corresponde, por la naturaleza de las cosas, el poder, porque han de mandar los que tienen la pureza de sangre necesaria para ordenar los asuntos de la patria –identificados con los de su clase-- y velar por lo que ha de ser su incorruptible esencia –como incorruptible era el brazo de Santa Teresa que esgrimía el dictador de cuyo nombre no quiero acordarme, para legitimar con los restos de tan egregia doctora de la Iglesia, aunque fuera de ascendencia judía, el nacionalcatolicismo con el que legitimaba su criminal régimen--. Tal es el fondo telúrico de la derecha española, conservadora hasta las cachas, hoy entregada al neoliberalismo rampante que ha dominado la escena mundial y, por supuesto, el patio nacional, en los últimos tiempos.
¿Y a qué viene esto? Es interrogante al que cualquiera puede responder acogiéndose, según preferencias, o a la poesía de Bécquer o a la antipoesía del chileno Nicanor Parra: “¿Y tú me lo preguntas, amor mío?”. La respuesta está clara: la derecha española se mantiene en su imaginario carpetovetónico a piñón fijo. Y para prueba, un botón electoral, el que arrebatamos a Rajoy, desprendiéndolo de su chaqueta, la que lucía en el mirador de san Nicolás, en el Albayzín granadino, cuando, haciendo alarde de derroche de desparpajo antiplasma, se soltó su repeinada cabellera para decir: "Los mejores somos los españoles. Bueno, hay algunos un poco malos, pero son los menos, y los vamos a derrotar el 26 de junio, a todos". Claro, ¿verdad? Y dicho sin mayores problemas en un mitin del PP, después de la victoria de la selección española de fútbol, ganadora gracias a un gol de Piqué, independentista catalán fuera del estadio, pero cuyo gol, sirviendo lo mismo para un roto que para un descosido, es lo que más se parece al brazo incorrupto de la Santa de Ávila en manos de una derecha españolista posmoderna, a pesar de no haber sido moderna en ningún momento de su historia.
Si alguien piensa que esto es sacar demasiada punta a lo que no da para ello, que haga su inmersión en el psicoanálisis freudiano para adentrarse por los vericuetos donde circula lo reprimido en chistes, lapsus y actos fallidos. Tras la apariencia de ingeniosa broma electoralista, el candidato del Partido Popular juega con la vetusta diferenciación entre españoles de bien –“los mejores”-- y “los malos”, ésos de las izquierdas que, para el caso, tanto son los de un PSOE al borde de un ataque de nervios, como los de Podemos en la fantasiosa aventura de asaltar los cielos. El esquema de fondo no ha variado un ápice: los españoles de orden –del orden dominante-- y esos otros, los “jaraneros y alborotadores”, como dejó escrito Roberto Mesa en texto que no debiera ser olvidado. Apelación, pues, al imaginario colectivo, en este caso de la derecha más rancia, la cual es la que se permite dividir a los partidos políticos del momento presente en “constitucionalistas” y “no constitucionalistas”, habida cuenta de que es esa misma derecha con sus intereses sistémicos la que da o quita credenciales de lealtad a la Constitución, según la medida de dichos intereses. Está clara, pues, la jugada de un Rajoy que, con su currículum político, no debía de llegar de nuevo jamás a ser presidente del gobierno. El PSOE, por cierto, debería no dejarse enredar en ese perverso juego de clasificaciones discriminatorias entre constitucionalistas y no constitucionalistas. Sabe demasiado a etiquetas excluyentes como “españoles de bien”, “gente de orden” y “cristianos viejos”.
  1. Sobredosis de 'marketing' electoral. Miércoles 15 de junio.
    ¿Qué candidato presenta mejor imagen? ¿Qué partido vende mejor su programa? ¿Cuáles son los mejores mensajes en una campaña para captar votantes en el mercado del conjunto de los electores? ¿Cómo vencer a la competencia electoral de otros partidos en la disputa por el voto? ¿Cómo hacer que para ello funcionen bien los agentes electorales? ¿Cómo lograr una propaganda eficaz en los medios de comunicación?...
Cuestiones como las señaladas permiten constatar cómo a la terminología procedente del campo militar con la que los partidos políticos se entienden a sí mismos se sobrepone, especialmente en tiempos de campaña electoral, la terminología proveniente del campo económico, concretamente de las técnicas de venta que suelen reunirse bajo el rótulo de marketing, eludiendo, por lo demás, palabras de la órbita del castellano, como “mercadotecnia”. Lo de marketing parece que queda mejor y, además de permitir un rápido trasplante del campo económico al ámbito político, no deja de recoger ese neocolonialismo cultural del mundo anglo al que estamos sometidos, siendo, sin duda, uno de los actuales “signos de los tiempos”, como diría alguno.
Nada hay que objetar, sino todo lo contrario, a que en el campo económico y, más concretamente, en el mundo empresarial, se preste mucha atención a lo que señalan las teorías de marketing –seguiremos adelante con el término en cuestión, ya consolidado entre nosotros--, con el objetivo de explicar y, mediando explicaciones contrastadas con la realidad, potenciar las ventas de los muy diferentes productos con los que las empresas concurren al mercado pretendiendo ganar clientes, vender y obtener el máximo de beneficio. Sabemos además que tales teorías no cuentan solamente con ingredientes puramente económicos, sino que tienen en cuenta factores psicológicos decisivos respecto al comportamiento de los consumidores, así como otras muchas informaciones relevantes, desde las relativas a pautas culturalmente asentadas hasta las atinentes a datos demográficos relevantes sobre la población a la que se dirigen las campañas de venta. Un buen diseño de éstas es crucial para la competitividad, sin la cual se acaba sucumbiendo en esa guerra económica despiadada que supone la competencia en medio de todos los rigores del mercado.
Los diferentes ámbitos de nuestra realidad sociocultural no se hallan, por fortuna, separados por fronteras impermeables que hagan de ellos compartimentos absolutamente estancos. Mas siendo así, también es cierto que en nuestras sociedades, herederas de la modernidad, se han ido constituyendo distintas esferas, cada una con valores determinantes de sus propias dinámicas y con una lógica de funcionamiento en cada caso propia. Maquiavelo, por ejemplo, tuvo el indiscutible mérito de poner de relieve las peculiaridades de la esfera política, con la autonomía que le es propia –incluso estando económicamente condicionada, como señaló Marx--. Resulta ser, por tanto, un elemento distorsionante de la realidad el trasplantar sin más criterios y pautas propios de un ámbito a otro distinto. Si tal operación se consuma se confirma cómo desde un ámbito queda colonizado otro en el marco del mundo que comparten. Es decir, si la política se rige por pautas y criterios extraídos del campo de la economía, es que ésta domina a la política. Si ello se produce en tiempos de hegemonía del neoliberalismo, los hechos refuerzan el mismo sometimiento del Estado al mercado que desde dicha ideología se propugna.
Así, llega la hora de un debate electoral y los candidatos convocados al mismo están más preocupados por colocar mensajes prefabricados que por presentar el propio programa, están más atentos a cuidar la imagen con la que “venderse” que a comprometerse con sus propias propuestas, o se hallan más pendientes de los ecos mediáticos que de la palabra propiamente política. Lo volvimos a ver el otro día en el último, por único, debate electoral de los cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno presentados por los partidos de ámbito estatal: PP, PSOE, Ciudadanos y la coalición Unidos Podemos. Visto todo, bien viene que todos recuerden que los ciudadanos no somos meros consumidores, que un votante no es un cliente, que el propio partido de cada cual no es una mera empresa, que un programa de gobierno no es un catálogo de ofertas y que el preciado bien del voto no es una mercancía. Está bien aprender de la economía, pero teniendo muy presente que la dignidad de la ciudadanía exige que la política no se vea sometida a ningún reduccionismo economicista. La política nunca puede ser –no debe ser-- mero mercadeo, en ninguna de sus variantes.
  1. No fue un duelo de titanes. Martes 14 de junio.
Terminó el tan anunciado debate a cuatro, publicitado como acto estelar en esta campaña para las elecciones del 26 de junio, y cada uno de los candidatos se retiró con los suyos para comprobar en cada caso que habían recitado bien las lecciones aprendidas. No hubo momento alguno que fuera especialmente vibrante. No se alcanzó ese clímax de intercambio de argumentos sólidos que cabe esperar de un debate de verdad, incluso electoral. El guión, por tanto, es decir, los guiones que traían los respectivos líderes, elaborados por sus correspondientes equipos, se siguieron conforme a lo previsto. Sin apenas intercambio de razones, cada cual se dirigía a los suyos, de camino tratando de sacar ventaja a su competidor inmediato –Rajoy pugnando con Rivera y Sánchez con Iglesias-- para lograr arrancar algún voto de la gran bolsa de los indecisos o de los electores situados en riesgo de abstención. Hay que temer que poco se habrá alterado por ahí el panorama que los sondeos demoscópicos nos han dado a conocer.
Ante los temas delicados, todo fue pasar de puntillas. El candidato del PP eludió pronunciarse claramente sobre la negociación con Bruselas para ganar mayor plazo de cara a reducción del déficit. El candidato socialista no quiso insistir en un problema grave: la sostenibilidad del sistema de pensiones, para asegurar la cual propone un impuesto a grandes fortunas, pero sin que eso llegara a ser cuestión en la que abundara. El líder de Ciudadanos se lanzó inicialmente defendiendo la idea del contrato único, mas sin detallar más armas en la lucha contra el paro. No tuvo fuertes críticas a tal propuesta, enmarcada como viene en contexto neoliberal. Desde Podemos, su cabeza de lista no bajó a detalles respecto a cómo concretar eso del cambio de modelo productivo.
Salieron de refilón otras cuestiones, pero de nuevo las prisas, las pinceladas gruesas. Sánchez mencionó la reducción del IVA cultural, cuestión que retomó Iglesias para decir otro tanto en cuanto a productos de primera necesidad. Rajoy mostró el lado débil de su no credibilidad cuando hace esa propuesta tan demagógicamente populista de bajar los impuestos. No están las arcas públicas para ello –ni los bruselenses hombres de negro dispuestos a consentirlo--. Una brevísima alusión mereció el tema de la educación, respecto al cual Sánchez mencionó una vez más la bienintencionada pretensión de pacto educativo. Iglesias perdió una oportunidad de abordar a fondo la difícil situación en que se halla la universidad española.
Pero, aun con todo, fueron desgranándose propuestas, puntos programáticos de unos y otros, haciendo cada cual lo que podía para mostrarse fuerte. Rajoy alardeó de capacidad de gestión, faltándole decir que la veteranía es un grado. Cierto es que su etapa de gobierno está manchada con la corrupción hasta límites desconocidos hoy por hoy, cuestión que llevó a Pedro Sánchez a decirle con razón que debía haber dimitido por ello en su mandato. Pero no se incidió mucho más por ahí. Fue Rajoy el que se enzarzó de manera ridícula con Rivera acerca de si había cobrado o no en negro alguna vez. Impresentable el Rajoy que animaba a Bárcenas, tratando ahora de escabullirse por vía tan fullera.
Salió, claro está, el tema de Cataluña: el referéndum. Rajoy se situó de inmediato en su encastillada defensa de la unidad de España, tan encastillada que es posición inoperante por inmovilista. Se le sumó Rivera, lo que era de esperar. Y Sánchez se fue directo contra Iglesias para reprochar que Podemos apoyara un referéndum en Cataluña situándose así contra la unidad de España. No tenía receptividad alguna, como viene ocurriendo, para siquiera reconocer que Podemos no alienta secesión alguna de Cataluña respecto de España. Todo queda del lado socialista en invocar la reforma constitucional con vagas referencias al federalismo y rehuyendo hablar de plurinacionalidad del Estado.
Con breves comentarios se despacharon cuestiones tan graves como la crisis de los refugiados en Europa y nada serio sobre política de seguridad y defensa. Todo se redujo a sacar a relucir el pacto antiyihadista para acusar a Podemos de no haberlo firmado. Por cierto, fue repetitivo Pedro Sánchez hasta la saciedad con el mensaje –había que colocarlo como fuera-- de que Podemos impidió que él fuera investido presidente del gobierno del cambio al votar “no” a ello junto al PP. Inútil es pretender ganar votos con eso a estas alturas. Más provechoso hubiera sido clarificar la política de pactos, al menos las preferencias, pues a la disyuntiva planteada por Iglesias de que o habría gobierno del PP o gobierno de Podemos con PSOE, o del PSOE con Podemos, según quién ganara más que el otro, Sánchez se limitó a una carcajada que no supo nada bien. Toda su declaración quedaba reducida a afirmar que con el PSOE está garantizado gobierno de cambio, mas sin explicitar nada más sobre pactos. Es la indefinición en que el PSOE se queda encerrado.
La noche siguió avanzando, pero este alicorto debate que no consiguió más mérito que reunir a los respectivos candidatos del PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos, ni por asomo tuvo nada de duelo de titanes. Eso sí, acabado el debate…, cada tribu tocó el tam-tam para danzar alrededor de su jefe porque es "el mejor”. ¡Y usted que lo vote!
  1. Lógica ciudadana frente a lógica partidista. Lunes 13 de junio.
Cualquier campaña electoral galvaniza la vida de toda sociedad democrática. El tiempo político adquiere una especial densidad en tanto los partidos, con sus candidaturas, se sitúan en ese campo de batalla que es el de la lucha por el voto de ciudadanos y ciudadanas. Así es, como ahora mismo en España, incluso cuando se viene de un largo recorrido de elecciones anteriores que hay que repetir, de precampañas convertidas en campañas permanentes y de sobredosis de electoralismo que con su exceso contamina toda la dinámica política. Las distintas fuerzas, metidas en faena, se aprestan a intensificar la lógica partidista con la que buscan reforzar sus baluartes en todos los frentes para la dura competencia electoral. Ésta, poco menos que como aquella “guerra de posiciones” con la que Gramsci teorizaba la acción política que había que llevar a cabo para consolidar logros en las instituciones, reclama una actividad tan coordinada como disciplinada por parte de los partidos políticos. Pero la cuestión es espinosa, pues esa misma necesidad se puede convertir, no en virtud, sino en vicio.
¿Dónde está el quid de la cuestión para que la necesidad de coordinación y disciplina se convierta en vicio, en vez de ser virtud? Consideremos cómo funcionan los partidos. Sus respectivos equipos de campaña se afanan por seguir la estrategia diseñada, atentos a los cambios tácticos que haya que hacer. Hay que seguir puntualmente todas las actuaciones de los adversarios para neutralizarlas, hasta el día de las elecciones, cuando, al abrir las urnas, cada cual recogerá su merecido botín en términos de votos. Para todo ello, los candidatos necesitan un buen aparato que se haga cargo de las previsiones de la campaña, desde los mítines, la presencia en la calle, los debates con los rivales y la siempre delicada relación con los medios. Y ahora, el continuo trabajo de las redes sociales, esa nueva ágora social convertida en concurrido espacio político. La logística para tareas tan diversificadas y complejas requiere no sólo inteligencia dedicada a planificar, sino militancia dispuesta al quehacer de apoyo a candidatos y candidatas, teniendo todos al frente a quien en cada caso sea cabeza de lista y, en los grandes partidos, al candidato a la presidencia del gobierno. La militancia, cual ejército de afiliados convertido en tropa de infantería, asume las consignas de los estrategas y hace suyo el argumentario en que el programa se resume. Indispensable. La batalla electoral no permite descuidos; cualquier retroceso puede acarrear una derrota fatal. Todos a una, por tanto, como si cada partido fuera poco menos que una gran partida de partisanos –esos que acapararon la atención de Carl Schmitt a la vez que sentaba cátedra al definir la esencia de la política según la lógica amigo/enemigo--. Es así como la lógica partidista se impone con férrea determinación, mas con pie tan forzado que la hace muy vulnerable en medio de la sociedad actual, con la cultura política que se va abriendo camino.
El talón de Aquiles de la lógica partidista, impregnada de una concepción cuasi-militar de las organizaciones políticas –en el mismo lenguaje se refleja--, es que queda muy lejos de la lógica ciudadana con la que funciona una sociedad adulta, bien informada e institucionalmente organizada. Así, la lógica ciudadana es sensible a la pluralidad, cosa que a la lógica partidista se le suele atragantar; o la lógica ciudadana está abierta al debate y a la crítica, actividades que a la partidista, que tanto gusta cerrar filas, le resultan peligrosas para su pretendida cohesión, por lo que acaba primando actitudes dogmáticas. “Con razón o sin ella, yo con los míos”, suele decir quien está empapado de lógica partidista. “Yo, buscando la verdad con razones que podamos suscribir más allá de fronteras partidarias”, piensa quien ha asumido la lógica ciudadana. Mientras esas dos lógicas vayan por vías divergentes, la ciudadanía se verá distante de los partidos políticos. Y éstos, con sus consignas y argumentarios a cuenta de un interés de parte muy lejano de criterios universalistas, quedan atrapados en una lógica, con frecuencia ilógica, que los ciudadanos no comparten y que muchas veces queda tan lejos de la verdad de los hechos que hasta alimenta el ridículo. Téngase esto presente a la hora de participar en debates electorales, especialmente ante ese público de millones de ciudadanos que concita un debate televisivo.
  1. La derecha sabe, pero no contesta. Domingo 12 de junio.
Hay que erradicar la corrupción política. ¿Pero qué dice el Partido Popular al respecto? En verdad, nada. Vacuas generalidades sobre el traído y llevado regeneracionismo y, a lo sumo, la declaración de algún lumbrera diciendo que eso de la corrupción depende de la (pecaminosa) naturaleza humana. Así, ante preguntas sobre hechos que tocan cuestión tan importante para la sociedad española y la honorabilidad de sus instituciones, el PP guarda silencio. Es decir, se calla todo lo que sabe, empezando por todo lo que sabe acerca de sí mismo. ¿O es que Luis Bárcenas, que era senador del Reino, además de tesorero del PP, no era conocido por nadie y sus actos quedaban en el más profundo secreto? Y de todo eso que queda bajo los rótulos de “Operación Gürtel” u “Operación Púnica”, ¿no hay nada que decir en serio, asumiendo responsabilidades políticas, que de las otras ya se ocupan los tribunales? No vale, como algunos pretenden, recurrir a fórmula tan usual en demoscopia como “no sabe, no contesta”. Sí saben y, siendo así, no contestan. Es más, saben que todos los demás sabemos y, a pesar de ello, no contestan. Si dicen algo es para evitar respuestas fehacientes ante preguntas tales como las que versan sobre la fianza de más de un millón de euros que el PP tiene que abonar por su presunta implicación en los pagos en negro de su economía sumergida. De escándalo.
El caso es que en medio de esta campaña electoral se ha colado una noticia que obliga al PP, y en especial a su candidato a la presidencia del gobierno, a pronunciarse. Hablamos del informe de la OCDE reconociendo que los ajustes aplicados en Europa, como “política de austeridad”, son negativos: frenan la economía hasta tal punto que impiden el necesario crecimiento para salir de la crisis. Justo lo que se viene diciendo desde hace años desde ese lado, considerado antisistema, en el que nos hemos situado los que hemos sido y somos contrarios a los abusos de la troika, al “gobierno de los banqueros” –Habermas dixit--, a la tiranía de los mercados, a la impotencia de la política y, por encima de todo, al castigo hecho caer sobre las espaldas de trabajadores –incluyendo parados--, pensionistas, mujeres, jóvenes…, todos los que han sufrido los recortes de unas políticas democidas. Sin embargo, aun llegando ese mensaje desde la OCDE, el PP no dice nada, es más, se ratifica en las políticas aplicadas, tan destructivas del Estado de bienestar como perjudiciales para la economía, como si todo lo ocurrido no tuviera nada que ver con el gobierno presidido por Rajoy. De nuevo, saben, y saben que sabemos sobre la culpa de tanto sufrimiento inútil, pero no contestan.
Con todo, no debe escapar al más somero análisis que la OCDE, organización del orden capitalista, al recoger en su informe la evidencia de que la llamada austeridad es contraria a la recuperación económica, no deja de alimentar la propia contradicción consistente en declarar a la vez que los recortes practicados fueron necesarios y, por ende, beneficiosos. Ya el FMI nos agasajó en diversos momentos con mensajes contradictorios de ese tipo, para así salvar la cara de los gobiernos neoliberales. Ahora, además, se hace planteando a la vez que no se apriete a un gobierno como el español con sanciones por incumplimiento de normativa antidéficit. Un regalo compensatorio para el PP en campaña. Una vez desenvuelto, lo que queda es que los demás partidos en liza, y la ciudadanía, desarmen el truco del regalo, desvelen la contradicción de la misma OCDE y exijan al PP que conteste.
  1. Socialdemocracia en discusión. Sábado 11 de junio.
Al levantarse por las mañanas, más de un candidato se planta, con la mejor cara que pueda, y pregunta: “Espejito, espejito, ¿hay alguien más socialdemócrata que yo?”. Y el espejo cobra vida de repente para partirse de risa.
La ficción no aguanta en serio una disputa como la que se está planteando en torno a la socialdemocracia. Esa señora lleva en crisis desde 1914, cuando el SPD votó, contra todo lo que había sostenido, los presupuestos para que Alemania entrara en la I Guerra Mundial. Rosa Luxemburg escribió La crisis de la socialdemocracia señalando contradicciones que hasta el día de hoy no se han superado. No obstante, pasada la guerra, no ya la Gran Guerra, sino II Guerra Mundial, la socialdemocracia conoció su esplendor. Fueron años en los que en el centro y norte de Europa hubo clima propicio para, mediante un gran pacto social y un pacto político entre la derecha civilizada (democristiana) y partidos socialdemócratas, construir el Estado de bienestar impulsando políticas acordes con derechos sociales. Las posibilidades de pleno empleo –gracias a una economía mixta y a políticas seriamente redistributivas, así como gracias a una energía barata-- permitieron que cuajara lo que era un pacto entre democracia y capitalismo para frenar presiones revolucionarias que pudieran venir de la órbita comunista.
Ese pasado dejó valiosísima herencia en términos de Estado social. Las cosas empezaron a cambiar con la crisis del petróleo de los setenta, encareciendo costes de producción, y después con la “caída del muro de Berlín” acabando con los regímenes comunistas y dejando el campo abierto para la expansión mundial del mercado capitalista. La revolución informacional suministró la base tecnológica para la globalización. Las coordenadas de la socialdemocracia “clásica” se disiparon, pues su marco era el Estado nacional. Y el neoliberalismo ganó la partida hasta el día de hoy. La socialdemocracia claudicó al aceptar las premisas económicas neoliberales –Tercera Vía--, con la buena intención de mantener políticas sociales. Pero esa cuenta no sale, y ahí está atascada la socialdemocracia europea en una crisis que no remonta.
El PSOE llegó tarde, por las circunstancias de España, a la construcción del Estado de bienestar. Hizo lo que pudo, que no fue poco, mas desde confusa amalgama de planteamientos socialdemócratas y políticas económicas neoliberales. Su debilidad ideológica jugó a favor de una élite escorada hacia posiciones socioliberales. Después, al hilo de la crisis, los ropajes socialdemócratas se sacaron del baúl. Iba de suyo que correspondían a la talla del PSOE. Y en ésas se estaba hasta que aparece Podemos, atemperando su anterior discurso rupturista con propuestas de corte socialdemócrata. Después de todo, sería una buena noticia para la familia, sólo que no es recibida así en plena batalla electoral. Desde el PSOE se percibe como llegada de intrusos para quedarse con la herencia del Abuelo; desde Podemos se pugna para presentar su programa como nueva versión de una socialdemocracia puesta al día. ¡Pues tengan cuidado por ambas partes! Nadie puede ostentar el monopolio de la socialdemocracia como planteamiento ideológico, pero todos deben saber que es una herencia, más allá de las disputas, que necesita radical renovación. Hay que pensar, más allá de coyunturas electorales, cómo reconstruir proyecto socialista en este complejo siglo XXI.
  1. El ‘zas’ del CIS. Viernes 10 de junio.
En el día esperado, en la fecha oportuna, llegó el emisario del CIS y… ¡zas!, con golpe algo violento sobre la mesa, acaparando la atención de quienes impacientes le esperaban, dejó sobre ella los datos de su último estudio. Todos se arrojaron sobre ellos, ansiosos por ver los que afectaban a cada cual, pues si bien cada partido político contaba con información acerca de sus expectativas de voto, ahora se trataba del informe del Centro de Investigaciones Sociológicas, ese organismo “autónomo” que en España depende del Ministerio de la Presidencia. No había quien se privara de criticar los aliños de cocina demoscópica con que los datos de esos informes son tratados, pero en el fondo todos conceden consideración a un análisis con rigor científico sobre muestras suficientemente cuantiosas y variadas. El sesgo gubernamental que haya cada cual se lo descuenta según su criterio. Y ya estaban en ello cuando el susodicho emisario, antes de despedirse, obligó a los congregados a posar su vista en algunos datos que, sin excusas, debían tener en cuenta: la situación económica aparecía valorada como mala o muy mala por un 74,4% de los encuestados y llegaba hasta el 80,7 el porcentaje de quienes valoraban mal o muy mal la situación política.
Se trataba de apabullantes datos para reflexionar, debatir y actuar. Así, cuando cada uno de los allí concitados esperaba que el “zas” del informe del CIS rebotara sobre la cara de alguno de sus adversarios, lo cierto es que el metafórico golpe cuya onda se expandía imparable hizo mella en todos los congregados. Era una advertencia. Sería políticamente mortal para todos ellos pasar por alto el contexto, socialmente duro y económicamente hostil, en cuyo marco los partidos concurrentes a las elecciones debían hilvanar cada uno su texto. Y ello sin edulcorar el fracaso del que se venía y sin juguetear frívolamente con una voluntad ciudadana que ya se manifestó cuando votó en las anteriores elecciones y a la que ahora había que pedirle con sumo respeto que lo hiciera de nuevo. Y no porque los electores se hubieran equivocado, sino porque los elegidos malgastaron en errancia culpable el voto que los llevó al escaño.
Marchó el emisario del CIS no sin detectar, cual mensajero del zar, malévolas miradas de algunos que hasta quisieran matarle –-metafóricamente, por supuesto--, sobre todo las de quienes no podían arrimar los datos de la encuesta a la sardina de sus intereses electorales. En el sondeo, el PP queda como ganador de las elecciones –escandaloso borrón y cuenta nueva sobre su corrupción sistémica--, aunque oscilando entre perder uno o hasta cinco escaños. Ciudadanos, pagando un evidente escoramiento a la derecha que hace que votantes suyos se deslicen más a la derecha, aparece con uno o dos diputados menos. El PSOE, perdido en un mar de indefiniciones sin encontrar el rumbo a pesar de las buenas medidas puntuales registradas en su cuaderno de bitácora, aparece dejando atrás en el Congreso en torno a diez o hasta doce escaños. ¡Ruina! Veremos en qué queda el pronosticado sorpasso por parte de Unidos Podemos, en cuyas filas brindan con proclamas de hegemonía y etiquetas recién impresas de “cuarta socialdemocracia” –la nueva-- ante datos que sí favorecen claramente a la formación morada. Atención: la lucha va a ser agónica, con las miras puestas en quienes desde el graderío contemplan la batalla. Hay en torno a un 34 por ciento de abstencionistas que tienen en sus manos el posible voto más preciado. Y quedan campaña electoral y urnas.
  1. Campaña para una política de verdad. Jueves 9 de junio.
Meses de campaña electoral permanente nos preceden. No obstante, no faltan los rituales, aunque sean en modo un tanto residual, que marcan la inflexión para entrar de nuevo oficialmente en campaña. El calendario emplaza. Y así se activará al máximo la rueda del acelerado girar de actos, discursos, presencia en medios, dejarse ver en las calles por parte de candidatos y candidatas… Sólo cabe esperar que ese girar no se quede en mera repetición de lo mismo, a modo de remedo de la más baja estofa del eterno retorno a pequeña escala. Mal nos irá a la ciudadanía española si en las semanas que median hasta el próximo 26 de junio todo se reduce a confirmar el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas.
Estamos ante una nueva convocatoria electoral, tras una más que efímera legislatura, liquidada por agotamiento de los plazos sin que se pudiera formar gobierno. Todos hablaron de fracaso, y toca ahora convertir lo que significa ese diagnóstico en una nueva posibilidad. Por ello, si los protagonistas más destacados de este proceso reiniciado no marcan distancias respecto a lo que supuso el que condujo a las anteriores elecciones generales, será difícil culminarlo con éxito. Elementos nuevos los hay, y algunos de singular relevancia. La coalición de Podemos e IU bajo la denominación de Unidos Podemos marca novedosamente la situación. En gran parte va a condicionar el debate político. Ya lo está haciendo. Será un error, sin embargo, dejar que la campaña electoral se plantee en los términos de con Podemos o contra Podemos. Tal polarización, extraña a la pluralidad generada desde las circunstancias políticas de España en los últimos tiempos, no beneficiaría ni a la misma formación morada. El pluralismo como valor democrático requiere un tratamiento más fino, como espera la inteligencia del electorado.
Estemos, pues, atentos, como los más interesados espectadores, una vez alzado el telón de un drama electoral en el que ciudadanas y ciudadanos no vamos a dejar de ser participantes. No debemos. Y no sólo por el hecho de ir a votar cuando se abran las urnas. Participar es seguir los debates electorales, reclamarlos, interpelar a los candidatos, exigir claridad a los partidos y, en el caso en que se milite en ellos, entrar de lleno en un juego democrático siendo capaces de mantener la exigencia y autoexigencia de que sea limpio. Y que cada cual responda, desde cómo va a quitarse de encima el PP la corrupción en que ha nadado, hasta cómo va a despejar el PSOE las indefiniciones que le aquejan, por ejemplo, en cuanto a política de alianzas. O desde cómo afrontará Podemos la gestión de sus propuestas programáticas, hasta cómo irá Ciudadanos más allá de medidas de regeneración democrática.
Las crisis serán las que no faltarán, aportando sus recurrentes elementos corales: la lucha contra el paro, la recuperación económica, la restitución de los derechos robados, la reconstrucción del dañado proyecto europeo, la reconfiguración constitucional del Estado… Son las cuestiones cruciales que, como decía el Ortega y Gasset en las páginas iniciales de aquella iniciativa suya que puso bajo El Espectador como rótulo, son las propias de una “vida española que nos obliga a la acción política”. Sabemos aquí y ahora que debe ser política de verdad, verdadera política con la verdad por delante. Queremos elecciones sin publicidad engañosa."
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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2016.05.28 13:05 ShaunaDorothy Mitin en Berlín: ¡Libertad inmediata a Mumia! Mumia Abu-Jamal: El embuste contra un hombre inocente (Verano de 2007)

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Espartaco No. 28 Verano de 2007
Publicamos a continuación la presentación editada de la abogada del Partisan Defense Committee (Comité de Defensa Clasista, PDC), Rachel Wolkenstein, miembro del equipo legal de Mumia Abu-Jamal entre 1995 y 1999, en un mitin en Berlín el 12 de mayo, originalmente publicada en Workers Vanguard No. 894 (8 de junio de 2007), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S. El mitin fue convocado por el Comité de Defensa Social, la organización de defensa fraternal del PDC en Alemania, como parte de una campaña internacional para revitalizar las protestas masivas centradas en la clase obrera a favor de Mumia en vísperas de su audiencia ante el Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito de EE.UU. en Filadelfia, que escuchó argumentaciones orales el 17 de mayo en lo que podría ser la etapa final de procedimientos legales para el preso político en la antesala de la muerte Mumia Abu-Jamal.
Mientras más de 500 partidarios de Mumia se manifestaban fuera del tribunal y muchos otros asistían a la audiencia, los fiscales argumentaron reinstalar la pena de muerte que fue revocada por decisión del juez del tribunal federal de distrito William Yohn en 2001, que por lo demás sostuvo cada aspecto de la condena contra Mumia por el cargo falso de haber matado al oficial de policía de Filadelfia Daniel Faulkner en diciembre de 1981. A los abogados de Mumia, encabezados por Robert Bryan, se les permitió plantear sólo dos de más de 20 desafíos legales a la condena embustera: la selección del jurado con base en criterios de raza y la argumentación sumaria prejuiciosa del fiscal ante el jurado de que Mumia presentaría “apelación tras apelación”, lo cual minó el estándar de “duda razonable”.
Tras la audiencia del Tercer Circuito, Wolkenstein advirtió en contra de ilusiones en los procedimientos de apelación federales, y notó que “podrá haber una decisión en el transcurso de algunas semanas, y tal decisión, sea cual fuere, probablemente será apelada ante la reaccionaria Suprema Corte de EE.UU. Esto hace aún más urgente revitalizar las protestas de masas para liberar a Mumia sobre la base de que es inocente y es la víctima de un embuste político racista.”
Han pasado 25 años desde que Mumia fue declarado culpable del asesinato del oficial de policía de Filadelfia Daniel Faulkner, un crimen que la policía, la fiscalía y los tribunales saben que Mumia no cometió. Mumia ha estado en la antesala de la muerte todo este tiempo, aislado en una celda que él describe como vivir en un retrete. Fue víctima de un embuste por su activismo y convicciones políticas, por haber sido miembro del Partido Pantera Negra, simpatizante de MOVE y un periodista que luchó con pasión y convicción contra la inequidad racial, étnica y de clase, contra el terror policiaco y por la justicia social.
Como dijo Mumia hace unos 17 años, en la entrevista del video del PDC, From Death Row, This Is Mumia Abu-Jamal [Éste es Mumia Abu-Jamal, desde la antesala de la muerte], está “luchando por crear revolución en Estados Unidos. Revolución significa cambio total.” Desde entonces las ideas políticas de Mumia no han cambiado. No han logrado intimidarlo para que guarde silencio.
Para los gobernantes capitalistas, Mumia representa el espectro de la revuelta negra y de la oposición desafiante a su sistema de opresión racista. Para ellos, Mumia es un muerto con licencia. Todos los elementos del “sistema de justicia” apoyados por los dos partidos del capitalismo estadounidense, tanto Demócrata como Republicano, se han coludido para matar a este hombre inocente.
¿Por qué es necesario luchar por la causa de Mumia internacionalmente? El PDC retomó el caso de Mumia en 1987, hace unos 20 años, porque el caso de Mumia es la lucha contra el arma definitiva del terror estatal, la pena de muerte. Nos oponemos a la pena de muerte como cuestión de principios. No le concedemos al estado el derecho a decidir quién debe vivir y quién debe morir. En Estados Unidos la pena de muerte es una herencia de la esclavitud, es el linchamiento racista legalizado.
También retomamos el caso de Mumia como parte de la lucha en contra de que el estado juzgue como terroristas a quienes percibe como sus opositores políticos. El Partido Pantera Negra y la organización MOVE eran considerados los terroristas de su tiempo. Y eso quería decir que era legítimo que el estado los liquidara en la oscuridad de la noche y los acusara falsamente con vagos cargos de conspiración. Mumia fue blanco del Programa de Contrainteligencia del FBI (COINTELPRO), puesto bajo vigilancia diaria a los 15 años e incluido en la lista de quienes debían ser capturados e internados en campos de concentración. La condena y la sentencia de muerte de Mumia fueron la continuación de la vendetta del gobierno contra el Partido Pantera Negra que llevó al asesinato de 38 militantes y a las condenas embusteras de cientos, como parte de la ola creciente de embustes legales y tácticas de terror abiertas dirigidas contra la organización MOVE.
La lucha por Mumia Abu-Jamal tiene mucho que ver con la lucha contra la “guerra contra el terrorismo” después del 11 de septiembre, que ha llevado a una cacería de brujas contra inmigrantes, especialmente musulmanes, y ha justificado el desmantelamiento de los derechos democráticos y un aumento masivo en la vigilancia estatal y las medidas represivas, incluyendo el uso abierto de la tortura. La lucha de Mumia es la lucha por todos los inmigrantes, como el refugiado africano de 21 años Oury Jalloh, a quien el 7 de enero de 2005 quemaron vivo en su celda de Dessau, Alemania, atado de pies y manos; por izquierdistas como el militante de la Fracción Ejército Rojo (RAF) Wolfgang Grams, a quien los policías “antiterroristas” de la GSG-9 ejecutaron en 1993 de un tiro en la cabeza, y por sus camaradas de la RAF, que han estado presos por décadas como parte de una cacería de brujas anticomunista; por los izquierdistas perseguidos y arrestados a principios de esta semana a lo largo de Alemania por organizar protestas contra la reunión del G-8 del mes entrante en Heiligendamm; por los obreros que enfrentan mayores ataques a sus salarios, beneficios y derechos.
La lucha de Mumia es contra el terror estatal racista, como el que se refleja en el video de un instructor de la Bundeswehr (el ejército alemán) diciéndole a un soldado que se imaginara ametrallando a negros. En última instancia, el blanco de esta represión estatal es el movimiento obrero multirracial. La lucha por liberar a Mumia es parte de la lucha por la liberación negra, y de la lucha más amplia por la revolución socialista y la consecuente liberación de todos nosotros.
El juicio de Mumia: Un tribunal de pacotilla
Estamos aquí en vísperas de la apelación de Mumia en el tribunal federal que tendrá lugar el 17 de mayo. En cuestión de unos cuantos meses, el tribunal decidirá qué sigue para Mumia: la muerte, una vida en prisión o posiblemente más procedimientos legales. El tribunal federal de apelaciones de EE.UU. no está obligado a considerar todas las cuestiones que Mumia ha planteado —y prácticamente todo derecho democrático, desde la libertad de expresión y asociación hasta un juicio en conformidad con el debido proceso, fue violado en su caso—. El tribunal va a decidir si mantiene o no la sentencia de muerte. El tribunal no está considerando ninguna de las pruebas de la inocencia de Mumia o del embuste estatal. Los tribunales federales y estatales se han negado a considerar siquiera la confesión de Arnold Beverly de que fue él, y no Mumia, quien disparó y mató a Faulkner.
El tribunal federal de apelaciones va a permitir sólo tres de las más de 20 cuestiones legales del caso de Mumia. Éstas son el sesgo racial en la selección del jurado y la argumentación final prejuiciosa del fiscal de distrito que minaba el papel del jurado al afirmar que Mumia presentaría “apelación tras apelación”. Finalmente, el tribunal escuchará un reto a las irregulares y arbitrarias audiencias de linchamiento que siguieron a la condena de 1995 a 1997, ante el infame juez Albert Sabo, conocido popularmente como el Rey de la Antesala de la Muerte. Al momento del juicio de 1982, Sabo declaró abiertamente: “Voy a ayudar a freír a este n----r [epíteto racista en inglés remanente de la esclavitud].”
De hecho, los argumentos legales que se presentarán ante el tribunal de apelaciones ya habían sido investigados, desarrollados y formulados en tribunales inferiores por mí y por Jon Piper, otro abogado asociado con el PDC que formaba parte del equipo legal de Mumia. En abstracto, considerando las cuestiones de ley y factuales aplicables al caso de Mumia, no hay razón para que no gane la apelación. Pero la realidad es que los tribunales capitalistas no imparten justicia imparcial —y Mumia es un hombre que el estado quiere ver muerto—.
Para tener impacto en la decisión del tribunal tras las próximas apelaciones, es necesario y urgente, ahora más que nunca, que haya movilizaciones masivas basadas en la clase obrera internacional y en sus aliados. Las movilizaciones deben basarse en que Mumia es un hombre inocente, es “la voz de los sin voz”, alguien que está en la antesala de la muerte debido a un embuste político y racista. ¡Mumia nunca debió haber sido arrestado, condenado, sentenciado a muerte, ni debió haber pasado un solo día en la cárcel! ¡Nuestra lucha —y nuestra exigencia— es por la libertad inmediata de Mumia!
Pero en lugar de ello, la lucha por Mumia ha sido desmovilizada, y sigue siéndolo, por una política impulsada por los liberales y por la izquierda reformista de apelaciones impotentes a la justicia e imparcialidad de los tribunales capitalistas, representada por el llamado por un nuevo juicio, un proceso más justo. Para entender la política que está detrás de esta desmovilización —y para revertirla— examinemos primero las cuestiones legales y factuales en el caso de Mumia.
El embuste
La versión de la fiscalía es que en la madrugada del 9 de diciembre de 1981 había dos personas en la esquina de la calle Locust y la calle 13 de Filadelfia: Billy Cook, que es el hermano de Mumia, y Daniel Faulkner. Mumia, que entonces tenía 27 años y que era conocido por su afabilidad y su ecuanimidad, supuestamente vio al policía golpeando a su hermano, atravesó corriendo el estacionamiento y le disparó al policía en la espalda. Mientras éste caía, supuestamente le disparó a Mumia en el pecho. Entonces Mumia supuestamente se paró sobre el policía, que yacía de espaldas, y le disparó en la cabeza varias veces, “estilo ejecución”. Todas éstas son mentiras, un embuste fantástico por parte de la policía y la fiscalía.
En las audiencias del tribunal posteriores a la condena en el caso de Mumia, celebradas en 1995, 96 y 97, hace más de diez años, las pruebas de la fiscalía fueron refutadas una y otra vez; se demostró que se basaban en testigos que habían sido amenazados o corrompidos, pruebas balísticas inexistentes y una confesión completamente fabricada por la policía cerca de dos meses después del tiroteo.
Como explicaré más adelante, a nivel de los hechos, no hay ni un átomo de pruebas contra Mumia. ¿Qué es lo que el jurado tendría que escuchar y considerar?
Respecto a los testigos: Durante el juicio, la fiscalía produjo un supuesto testigo, la prostituta Cynthia White, que, según la policía, ahora está muerta. Ningún testigo, ni siquiera ella, testificó que Mumia le hubiera disparado a Faulkner. En el juicio de 1982, Cynthia White dijo haber visto a Mumia cruzar corriendo el estacionamiento pistola en mano. Pero desde entonces dos prostitutas y otra mujer que conocían a White han declarado que ella admitió que este testimonio era falso, producto de amenazas de la policía. Dos de estas mujeres enfrentaron un despiadado contrainterrogatorio en las audiencias posteriores a la condena. Dos testigos oculares, William Singletary y Dessie Hightower, declararon que White no estaba en la esquina durante el tiroteo.
El otro supuesto testigo ocular, un taxista llamado Robert Chobert, admitió en las audiencias posteriores a la condena haber recibido favores de los fiscales. Y admitió ante los investigadores de la defensa que su taxi no estaba estacionado donde la fiscalía afirmaba y que él no había estado en posición de ver nada. Esto ha sido confirmado por las fotografías de la escena recientemente dadas a conocer por Michael Schiffmann.
Respecto a la supuesta confesión de Mumia: La confesión que Mumia supuestamente hizo en el hospital la noche del tiroteo fue definitivamente expuesta en la audiencia de 1995 como una total fabricación de la policía y la fiscalía, inventada en una reunión con el fiscal de distrito en la que se preparó a los agentes para testificar durante el juicio, cerca de dos meses después del tiroteo. Ningún informe policiaco de esa noche menciona la confesión de Mumia y, de hecho, un policía que estuvo con él toda la noche dijo directamente que Mumia “no hizo ningún comentario”.
Respecto a la balística: La absoluta inexistencia de pruebas balísticas u otras pruebas físicas es clarísima. No hay prueba de que la pistola de Mumia haya sido disparada esa noche, y mucho menos de que la bala en la herida de la cabeza de Faulkner coincidiera con ella. Hay fotografías recientemente descubiertas que muestran a un policía en la escena tocando una pistola. Hay discrepancias en los reportes policiales sobre el tipo de balas en la pistola de Mumia. Falta un fragmento de bala de la herida de Faulkner y falta una radiografía forense del cuerpo. No hay ninguna prueba física de que se le haya disparado a Faulkner como dice la policía: directo a la cabeza mientras él yacía de espaldas en la banqueta. No hay marcas de bala en la banqueta. Las balas halladas en la escena no apoyan la trayectoria con la que Mumia habría disparado al policía, sino que muestran que hubo más de un tirador y que una de las balas vino de una dirección totalmente diferente a donde estaba Mumia.
Más aún, existen pruebas que apoyan directamente la inocencia de Mumia que ya fueron presentadas en las audiencias de 1995, 96 y 97. El veterano de Vietnam William Singletary fue testigo ocular del tiroteo y en 1995 declaró que Mumia llegó a la escena cuando ya le habían disparado a Faulkner y que el tirador, que llevaba una chamarra verde militar, salió del VW estacionado y luego huyó de la escena. Esto fue lo que Singletary dijo a la policía la noche del tiroteo, y fue amenazado repetidas veces, su gasolinera fue destruida y durante el juicio de 1982 le hicieron abandonar la ciudad. Otros testigos, incluyendo a Dessie Hightower, que declaró en el juicio, dijeron haber visto a alguien huir de la escena. En la audiencia posterior a la condena de 1995, Hightower contó que fue escogido a propósito para pasar por el detector de mentiras y otras formas de coerción en un intento para evitar que declarara en el juicio.
En 1996, Veronica Jones testificó haber visto a alguien salir corriendo de la escena y que la policía la había amenazado con un largo tiempo en prisión por cargos de hurto, a menos que en el juicio testificara lo contrario. En 1997, la prostituta Pamela Jenkins testificó que había otros policías presentes durante el tiroteo, incluyendo a un tal Larry Boston. También declaró en el tribunal que la prostituta Cynthia White era una informante de la policía y realizaba favores sexuales a oficiales. También apareció otro testigo que declaró haber visto a policías de civil presentes al momento del tiroteo.
La confesión de Beverly
Incluso dentro de los límites del totalmente sesgado tribunal de Sabo, las pruebas del fiscal de distrito fueron hechas añicos hace más de diez años. Sería razonable esperar que, conforme van surgiendo más y más pruebas de un encubrimiento deliberado por parte de la policía en los procedimientos del tribunal, un movimiento que defendiera a Mumia Abu-Jamal acogería bien estos acontecimientos legales. Las nuevas pruebas no podrían sino ayudar a una movilización en defensa de Mumia, sobre la base de su inocencia y del hecho de que un activista político negro fue víctima de un embuste por un estado decidido a verlo muerto. ¡Pero en los hechos estas pruebas legales fueron rechazadas! La supuesta izquierda en EE.UU., que tan tardíamente había tomado el caso de Mumia en 1995 y posteriormente no aceptó el llamado por la libertad inmediata de Mumia, en torno al cual se movilizó el PDC, rechazó esa exigencia como base para las protestas masivas, y en su lugar centró sus exigencias en el llamado por un nuevo juicio.
A principios de 1999, conforme nos preparábamos para la muy probable negativa a las apelaciones ante el tribunal de Pennsylvania y para los procedimientos federales de habeas corpus, Jon Piper y yo, junto con otros abogados, volvimos a revisar detalladamente los registros de los procedimientos anteriores y las pruebas del estado, y también renovamos los esfuerzos de investigación. En 1999, el hermano de Mumia admitió que el pasajero en su VW, Ken Freeman, dijo que estaba involucrado en el asesinato de Faulkner y que huyó de la escena después del tiroteo.
Arnold Beverly confesó que él, y no Mumia, le disparó a Faulkner y lo mató. Más aún, Beverly declaró que fue contratado para hacerlo, junto con alguien más, por la policía y la mafia porque Faulkner era un problema para los policías corruptos, al interferir con los sobornos, estafas, tráfico de drogas, etc. Beverly afirma que llevaba una chamarra verde militar y que él mismo también recibió un tiro esa noche. El contacto de la policía para el asesinato, según Beverly, era Larry Boston, a quien Pamela Jenkins dijo haber visto en la escena del crimen en las audiencias de 1997.
Cuando ocurrió el asesinato de Faulkner en 1981, había al menos tres investigaciones federales en curso respecto a la corrupción policiaca en Filadelfia, incluyendo las conexiones entre la policía y la mafia. Hace poco me enteré de que el Departamento de Justicia tenía pruebas contra casi 400 policías de Filadelfia por esas investigaciones, y quería formular acusaciones. Pero el juez federal que supervisaba la investigación dijo que escogieran sólo las 20 principales. De los agentes involucrados en el caso de Mumia, al menos un tercio fue acusado en uno u otro momento durante los siguientes años bajo cargos de corrupción.
Un informante del FBI que era clave para esas acusaciones federales confirmó que en el momento del asesinato de Faulkner, se sabía que los federales tenían un informante en la policía. Un antiguo fiscal federal reconoció que tenían un informante en la policía cuyo hermano también era un agente, como en el caso de Faulkner. El oficial en jefe de la División Central de Policía, donde tuvo lugar el asesinato de Faulkner, el jefe de la división de homicidios y un tal inspector Alfonzo Giordano estaban bajo investigación por cargos de corrupción. Estos agentes fueron la cadena de mando en el embuste contra Mumia.
El inspector Giordano era el oficial al mando en la escena y fue el testigo principal contra Mumia en la audiencia preliminar que tuvo lugar tras el arresto. Él no sólo era uno de los policías investigados por corrupción, sino que había sido la mano derecha de Frank Rizzo, antiguo jefe de policía y alcalde de Filadelfia. Giordano estuvo implicado en la vigilancia diaria de los militantes del Partido Pantera Negra y fue quien dirigió al escuadrón policial “de vigilancia” durante el ataque policiaco de 1970 contra los panteras de Filadelfia. Giordano fue el supervisor del sitio policiaco que durante un año se impuso a la casa de MOVE en Powelton Village. Él sabía exactamente quién era Mumia.
Debemos tener esto en mente al evaluar la confesión de Arnold Beverly. Recuerden las pruebas mentirosas de la fiscalía. Beverly declaró que hubo más de un tirador y que huyeron de la escena. Esto explica el que los testigos hayan visto a un pasajero en el VW y que hayan visto huir al tirador. La confesión de Beverly explica la falta de pruebas balísticas que apoyen la versión de la fiscalía: cómo ocurrió el tiroteo, la dirección de los disparos, los conflictos sobre el calibre del arma. Beverly afirma que no fue Faulkner quien le disparó a Mumia, sino otro policía en la escena. Eso concuerda con la trayectoria del disparo que recibió Mumia y la declaración de un policía de homicidios presente en la escena que afirmó que Mumia recibió el disparo de un policía que llegaba. La confesión es apoyada también por un testigo que afirmó que la pistola de Faulkner estaba en su funda cuando se lo llevaron de la escena. La pistola que supuestamente le pertenecía a Faulkner era probablemente una en desuso: estaba sucia e inoperable.
Más aún, cinco testigos, incluyendo a dos policías, afirmaron que el tirador llevaba una chamarra verde militar. Aquella noche, tanto Beverly como Freeman llevaban chamarras verdes militares. Pero Mumia llevaba una chamarra acolchonada de esquí roja con franjas anchas azules en el frente, y Billy Cook llevaba un saco estilo Nehru con botones de latón. Esto es una prueba incontrovertible de que en el lugar del tiroteo había al menos otra persona más aparte de Billy Cook y Mumia. Este hecho, junto con la trayectoria de la bala y la ausencia de pruebas balísticas de los disparos a Faulkner o a Mumia, refuta totalmente la versión de la policía y la fiscalía.
El que Mumia apareciera en la escena dio a los policías la oportunidad de matar dos pájaros de un tiro. Mumia era bien conocido. Había pasado poco tiempo, menos de diez años, entre la prominencia de Mumia como pantera negra y que se volviera un periodista y partidiario reconocido de MOVE. Y los juicios contra los militantes de MOVE, incluyendo los juicios que siguieron al sitio policiaco de Powelton Village, tuvieron lugar apenas un par de meses antes del asesinato de Faulkner.
Tras el asesinato de Faulkner, los policías trataron de matar a Mumia en la escena. Lo dejaron gravemente herido de un disparo en el pecho, que le perforó los pulmones y el hígado. Lo estrellaron contra un poste de luz y lo arrojaron a una vagoneta policiaca. Ahí, Giordano mismo golpeó a Mumia, y más tarde dijo que este último había confesado ahí haber matado a Faulkner y haber arrojado su pistola al suelo. El otro policía que viajaba en la vagoneta dijo que no hubo tal confesión. Giordano arregló la supuesta identificación de Mumia por parte del taxista Robert Chobert prometiéndole favores y protección de la policía. Giordano fue el agente que reportó que el arma de Mumia fue hallada en la calle (según los registros de radio de la policía, unos catorce minutos después de la llegada de hordas de policías a la zona). Esto contradice la versión oficial policiaca de que la pistola de Mumia fue hallada en el primer minuto. La intención de Giordano era terminar con él llevándolo al cuartel de policía para un interrogatorio. Esa noche, el crimen de Mumia fue también el haber sobrevivido al intento de los policías de matarlo.
Para completar la imagen: Pese a que Giordano era el oficial de más alto rango en la escena que supuestamente escuchó confesar a Mumia y que encontró el arma homicida, en el juicio nunca testificó. Renunció a la policía al día siguiente de terminado el juicio. En 1986, aceptó un trato por cargos federales basados en que había recibido decenas de miles de dólares en partidas ilegales entre 1979 y 1980. No pasó ni un día en la cárcel.
Los reformistas desmovilizan la lucha por Mumia
Así pues, las pruebas de la inocencia de Mumia son abrumadoras. Pero sus anteriores abogados suprimieron la confesión de Beverly y la totalidad de las pruebas que la apoyan. El por mucho tiempo “abogado de movimientos sociales”, Len Weinglass, rechazó estas pruebas por ser demasiado calientes e increíbles, y el coabogado Dan Williams dijo que llevarían a argumentar ¡que la policía había incriminado a sabiendas a un hombre inocente! Pero esto no es increíble, y decir que lo es niega la realidad de los policías y los tribunales.
De hecho, no tienen límite los ejemplos de inocentes conscientemente incriminados en los tribunales burgueses. Antes de que sus condenas fueran expuestas como completas fabricaciones del gobierno, los Cuatro de Guildford pasaron quince años en prisión, y los Seis de Birmingham estuvieron 16 años presos tras ser sentenciados en 1970 como parte de la guerra terrorista del imperialismo británico contra los nacionalistas irlandeses. Antes de ser liberado en 1997, el antiguo líder pantera negra Geronimo ji Jaga (Pratt) pasó 27 años en prisión por un asesinato que las propias grabaciones secretas del FBI probaban que no pudo haber cometido, mientras que el líder de los panteras negras de Nueva York, Dhoruba bin Wahad fue encarcelado 19 años por cargos embusteros hasta su liberación en 1990. La represión que vino con la “guerra contra el terrorismo” también ha cobrado muchas víctimas inocentes.
Además, el caso de Mumia ha sido presentado en un tribunal tras otro, y todos ellos han rechazado las pruebas del embuste y de su inocencia. Esto incluye tres audiencias donde se presentaron pruebas, tres mociones y dos apelaciones a la Suprema Corte Estatal de Pennsylvania, una petición federal de habeas corpus en el Tribunal de Distrito de EE.UU. y una petición federal actualizada y otra petición al tribunal estatal, así como tres solicitudes de audiencia en la Suprema Corte de EE.UU. Cuando un juez federal revocó la sentencia de muerte de Mumia en diciembre de 2001, la fiscalía presentó inmediatamente una apelación, de manera que Mumia no ha salido de la antesala de la muerte desde su condena en 1982.
Como abogada de Mumia, había luchado en el equipo legal por que se utilizaran las pruebas del embuste policiaco y de su inocencia. Cuando quedó perfectamente claro, con el rechazo de la confesión de Beverly, la declaración de Billy Cook y todo el resto de las pruebas respaldatorias, que el abogado principal de Mumia, Len Weinglass, no aceptaría esto, Jon Piper y yo renunciamos al equipo legal en julio de 1999. El negarse a llevar al tribunal la prueba de que es inocente fue una traición a la defensa legal de Mumia. Y esa traición halló un paralelo en los supuestos izquierdistas que están detrás de las coaliciones que operan bajo el título de “Libertad a Mumia” pero que se movilizan sobre la base de la confianza en la justicia e imparcialidad de los tribunales y llaman por un nuevo juicio justo para Mumia.
¿Cuál es el propósito de estos izquierdistas al exigir que este hombre, claramente inocente, sea sujeto a un nuevo juicio? Como ven, no hay pruebas a considerar. Mumia mismo presentó su propia declaración jurada afirmando su inocencia cuando la confesión de Beverly y otras pruebas fueron finalmente presentadas al tribunal en 2001, con un nuevo equipo legal. Mumia declaró: “No le disparé al oficial de policía Daniel Faulkner. No tuve nada que ver con el asesinato del oficial Faulkner. Soy inocente.”
Se ha levantado el argumento fraudulento de que la evidencia de Beverly es “divisionista”; pero desde 1995, mucho antes de la confesión de Beverly, la supuesta izquierda rechazó las pruebas sobre la magnitud del embuste estatal y las lecciones políticas que se desprenden de ello. Esto se hizo explícito en una “reunión de dirección” de unos 100 grupos e individuos —incluyendo al Workers World Party, Socialist Action, Solidarity y Refuse & Resist (organización asociada al Revolutionary Communist Party)— que debatieron la cuestión. La decisión impulsada por la izquierda reformista, representada también por la International Socialist Organization, fue “ampliar” el movimiento y acudir al “público en general”. Renunciaron a la exigencia de liberar a Mumia y de abolir la racista pena de muerte a favor de la consigna: Nuevo juicio para Mumia.
En todas las etapas del caso, la línea política de los reformistas ha sido que el próximo tribunal va a ser el justo. Cuando los tribunales estatales fallaron en contra de Mumia, se extendieron ilusiones de que el tribunal federal estadounidense fallaría de manera justa sobre su petición. Ahora están difundiendo ilusiones en la imparcialidad de los tribunales estadounidenses de apelaciones, pues el tribunal federal estadounidense confirmó la condena. Y entre un procedimiento de tribunal y otro, los reformistas no emprendieron movilizaciones significativas.
Éstas fueron, pura y simplemente, decisiones políticas. No se basaban en los hechos: la inocencia de Mumia y la enormidad del probado embuste. En lugar de ello, la izquierda reformista trató de limitar la movilización política en defensa de Mumia a un llamado a la imparcialidad de los tribunales. Apelan a fuerzas liberales burguesas que ven el caso de Mumia no como un embuste político y racista contra un hombre inocente, sino como un “error de la justicia” aislado, una aberración que amenaza con manchar el proceso democrático.
¡Incluso los papeles legales que presenté en 1995-97, aprobados por el abogado principal de Mumia de ese momento, Leonard Weinglass, no se centraban en el llamado por un nuevo juicio! Llamamos por que se retiraran los cargos debido a la magnitud del embuste. Porque si lidiáramos solamente en el plano de lo que dice la ley en Estados Unidos, la supresión y la falsificación de evidencia son tales que todo el caso debe anularse. Esto es parte de la razón por la que dije que llamar a la gente a movilizarse en torno a la exigencia de un nuevo juicio no se guía por preceptos legales, como se argumenta con frecuencia, sino por un programa político.
El sistema de injusticia capitalista
El de Mumia es un caso de la vida real de un embuste policiaco, un caso de estudio de la naturaleza de clase del estado capitalista que no es neutral. El estado, con sus policías y apoyado por los tribunales, es una máquina de violencia organizada al servicio de una clase, la clase capitalista, y existe para defender el sistema de producción de ganancias contra la clase obrera y contra las minorías. La función de los tribunales es impartir la injusticia capitalista. Ésa fue la lección de los mártires de Haymarket, anarquistas que en 1887 fueron ejecutados en Chicago por dirigir las luchas por la jornada de ocho horas; de los obreros anarquistas Sacco y Vanzetti, víctimas de un embuste en Massachusetts por cargos de homicidio y ejecutados en 1927; de los Muchachos de Scottsboro, nueve jóvenes negros arrestados en 1931 que pasaron casi dos décadas en los calabozos de Alabama por cargos falsos de violación, con ocho de ellos sentenciados a muerte; de Julius y Ethel Rosenberg, ejecutados en 1953 por cargos de espionaje como parte de la Guerra Fría antisoviética.
En la historia alemana ustedes tienen a Eugen Leviné, líder del levantamiento espartaquista en Bavaria, ejecutado en 1919 por el contrarrevolucionario gobierno socialdemócrata. Está el caso de Max Hoelz, un obrero autodidacta que organizó un Ejército Rojo en el área del Vogtland durante el derechista Putsch de Kapp de 1920 y estableció una fuerza de dos mil 500 partisanos en la Alemania Central durante la Acción de Marzo de 1921, por lo que fue sentenciado a cadena perpetua. Después de siete años en prisión se le otorgó una amnistía como resultado de un movimiento masivo en su defensa.
La consigna por un “nuevo juicio” representa un programa de confianza en los racistas tribunales capitalistas que en todos los niveles han mantenido la embustera condena de Mumia. En el infame caso Dred Scott de 1857, que santificó la esclavitud en EE.UU., la Suprema Corte dijo que un hombre negro no tiene ningún derecho que el hombre blanco esté obligado a respetar. El estado capitalista y sus tribunales han dejado claro que Mumia no tiene ningún derecho que los tribunales estén obligados a respetar.
De ahí la importancia de la evidencia de Beverly y el por qué ha sido suprimida en las batallas legales, así como en el plano político, tiene una respuesta simple. La evidencia de Beverly expone el fraude de que el sistema legal burgués estadounidense pueda impartir justicia. Demuestra la unidad de propósito de los policías, la fiscalía y los tribunales en sostener el interés de los gobernantes capitalistas. Deja claro que la injusticia contra Mumia no fue la acción de algún policía, fiscal o juez mal portados, sino de todo el funcionamiento del sistema de injusticia capitalista. La función de la izquierda reformista es actuar como un obstáculo al desarrollo de ese entendimiento. Promueven las mismas ilusiones en la “justicia de los tribunales” que los periodistas liberales David Lindorff y Michael Schiffmann, cuyos escritos, supuestamente a favor de Mumia, de hecho minan la lucha por su libertad (ver: “Defensa clasista contra fe en la ‘justicia’ capitalista”, WV No. 892, 11 de mayo).
Su propósito es promover la noción de que el estado burgués es inviolable. Esto significa negar la inocencia de Mumia. Significa negar la magnitud del embuste estatal, así como la razón por la cual se llevó a cabo. Todo esto sirve para desmovilizar y desarmar políticamente a quienes han sido atraídos por la causa de Mumia. Estas medidas políticas sirvieron para desmovilizar un movimiento internacional de masas. Han significado el rechazo a las razones mismas por las que millones alrededor del mundo han abrazado la causa de Mumia: la repulsión a las injusticias inherentes al capitalismo —la pobreza, la opresión racial, los prejuicios étnicos y la guerra—; la identificación con la lucha de Mumia en contra de “el sistema” y por justicia para toda la humanidad.
Para liberar a Mumia ahora, para salvarlo de la ejecución o de una muerte lenta en prisión, es necesario organizarse sobre la base de una defensa clasista. Si bien eso implica utilizar todos los procedimientos legales posibles, la defensa clasista se basa en el entendimiento de la naturaleza del estado capitalista, y de que no puede haber confianza alguna en los tribunales, sino que toda la confianza debe ponerse en el poder de la clase obrera y sus aliados.
Los tribunales no juzgan y llegan a un fallo en aislamiento. Puede ejercerse presión sobre ellos. Pero hace falta una movilización internacional de las masas, centralmente del movimiento obrero y sus aliados —la juventud, las minorías y los inmigrantes— para cambiar la marea y obtener la libertad de Mumia. Fue una movilización internacional, que de manera crucial incluyó sindicalistas desde Sudáfrica hasta Europa y Estados Unidos, lo que detuvo la mano del verdugo cuando Mumia estaba a diez días de su ejecución en 1995. Fue necesaria esa movilización para lograr que se suspendiera la ejecución y para empujar a los tribunales a cumplir con su obligación legal de permitirle a Mumia continuar sus apelaciones legales. Ahora, ante la posibilidad de que los tribunales reviertan la cancelación de la sentencia de muerte, lo que está en juego es la vida misma de Mumia: ya sea por ejecución o por la lenta muerte de la cadena perpetua.
El trabajo que ha asumido el PDC, nuestras organizaciones fraternales y la Liga Comunista Internacional en los últimos meses por reavivar la lucha por la libertad de Mumia sobre la base de que es un hombre inocente es un paso adelante. Cientos de individuos y organizaciones, incluyendo sindicatos que representan a decenas de miles de trabajadores, han firmado nuestra declaración enfatizando la inocencia de Mumia y exigiendo su libertad. Pero necesitamos un movimiento de masas basado en el poder de la clase obrera, el poder que se ve en su capacidad de retirar su fuerza de trabajo mediante la acción huelguística. Imaginen, por ejemplo, lo que significaría que los trabajadores de tránsito de Filadelfia y Nueva York se declararan en huelga, no sólo para conseguir un salario, atención médica y condiciones laborales decentes, sino también ¡para exigir la libertad de Mumia! Imaginen lo que significaría que el movimiento obrero retirara su fuerza en otros centros capitalistas, deteniendo las comunicaciones, los transportes y la industria, exigiendo: ¡libertad inmediata a Mumia!
Mumia enfrenta los vastos recursos del estado capitalista. Pero hay un camino a la victoria de Mumia, a su libertad. Éste parte del entendimiento de que el enemigo de clase no se detendrá ante nada —recurriendo a las mentiras así como al terror— en las calles y en los tribunales. La libertad de Mumia yace en entender que el poder de luchar y vencer está en la lucha de clases, en la movilización del proletariado multirracial y multiétnico. ¡Libertad inmediata a Mumia!
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/28/mumia.html
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